jueves, 24 de marzo de 2016
Ventajas
- Costes: el costo de las construcciones es menor.
- Utilización del espacio: la eliminación de los pasillos y de las antiguas paredes que separan los diferentes corrales, en el caso que sean de obra, da lugar a un aumento del espacio por cerdo.
- Tiempo de trabajo: disminuyen los tiempos destinados a limpieza y desinfección de las instalaciones. Facilita la observación de los animales y el estado en el que se encuentran comederos y bebederos.
- Movimiento de animales: los animales en grupos de gran tamaño tienden a desplazarse y ser cargados y descargados con mayor facilidad.
- Agrupamiento: en el caso de un pico en la producción, es mejor tener cerdos amontonados en grupos de gran tamaño en comparación con corrales tradicionales.
Los precios internacionales
De las carnes de mayor consumo (bovino, porcino, ave) han
presentado una marcada tendencia alcista a partir de mediados del 2009, ante disminuciones en la
disponibilidad de las mismas e incrementos en los insumos para la producción. El reporte más reciente
de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) sobre los precios
de los alimentos muestra que el incremento generalizado en los precios de las carnes es consecuencia
de los altos costos de los insumos para la producción de la misma, el bajo número de animales vivos
para sacrificio y la competencia en la producción en países en desarrollo.
De esta manera, el subíndice del precio de la carne de porcino, reportado por la FAO se ubicó
en febrero 2012 en 151.6 puntos, es decir, registró un crecimiento a tasa anual del 7.4%
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. La FAO
estima que durante 2012 la presión en los precios de la carne de porcino disminuya, ante incrementos
en la producción de países desarrollados, particularmente China y Estados Unidos, mismo que
impactará a la baja las exportaciones por parte de países en desarrollo. Sin embargo, esto estará en
función de la evolución de los precios de los insumos y la evolución de la economía global,
estrechamente relacionada con el consumo de carnes.
Durante muchos años la carne de porcino fue considerada como un alimento poco nutritivo,
“pesado”, y en general, asociado con enfermedades y parásitos. Sin embargo, en los últimos 25 años la
carne de cerdo ha reducido 31% el contenido de grasa, 14% en calorías y 10% en colesterol, producto
del avance tecnológico en la porcicultura mundial. Además el control zoosanitario de la carne de
cerdo ha incrementado la percepción de salubridad e inocuidad de la carne. Así la carne de porcino se
ha posicionado como una fuente nutricional valiosa, de gran calidad y sabor. Esto se ve traducido en
avances en la producción y consumo mundial y nacional de la carne.
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